La cara revela la profundidad de nuestra expresión y es parte esencial de la comunicación humana. Cuando algo interfiere en la musculatura facial, todo eso se pierde.
En el Centro de Neurología Avanzada de Sevilla contamos con una unidad especializada en el tratamiento de la Parálisis Facial Periférica (PFP).
Este trastorno neurológico necesita un tratamiento muy preciso y debido a la gran cantidad de causas e impactos funcionales y estéticos que genera en la vida de las personas con esta condición, su tratamiento requiere la actuación de un equipo multidisciplinario y especializado.
Contamos con un equipo compuesto por neurólogos, neurofisiólogos, logopedas, fisioterapeutas y psicólogos. El trabajo conjunto permite la atención integral de la persona afectada y potencia la evolución de los casos.
La parálisis facial ocurre debido a un trastorno del nervio facial, donde los músculos encargados de la movilidad y expresión de la cara se paralizan. La afectación del nervio facial (VII) puede resultar en la pérdida de información neuronal para los 23 músculos faciales inervados por él.
En la Parálisis Facial Periférica, la lesión ocurre en el trayecto periférico del nervio facial, la parálisis es homolateral a la lesión y afecta a todo el lado de la cara. En esos casos, dependiendo del área del nervio afectada, además de los síntomas motores pueden ocurrir alteraciones auditivas (hiperacusia, hipoestesia en el conducto auditivo externo), en la salivación, lagrimeo, gusto y en la deglución.
Encontramos tres fases en la progresión de la PFP.
La fase inicial de la parálisis facial es la fase flácida, cuando encontramos flacidez muscular en reposo y ausencia o disminución del movimiento. El tratamiento en esa fase es medicamentoso y miofuncional, utilizando maniobras y recursos terapéuticos con evidencia científica. Podríamos decir que ese es el período más importante del tratamiento, pues lo que se hace aquí repercute directamente en el pronóstico final.
Cuando empiezan a aparecer movimientos entramos en la fase de recuperación. Las estrategias de la terapia miofuncional en esa fase tienen que cambiar. Es posible tener regeneración y movilidad para volver al estado normal.
En muchos casos, sin embargo, puede ocurrir una reinervación aberrante del nervio facial y aparecen las sincinesias, que son movimientos involuntarios como: cerrar el ojo al sonreír, mover la boca al parpadear o mover el cuello al mover la boca.
Entramos en la fase de secuelas (a partir del tercer o cuarto mes desde la lesión), donde encontraremos las sincinesias, contracturas musculares y diversos grados de parálisis motora. Es muy importante que las personas afectadas por la parálisis facial sepan que, aun pasado mucho tiempo desde la lesión, estos trastornos tienen tratamiento y pueden mejorar.
Utilizamos recursos terapéuticos tecnológicos y no tecnológicos para el tratamiento de este tipo de parálisis, tales como masajes de inducción de movimiento, ejercicios activos funcionales, vendaje elástico (kinesioterapia), electroterapia, termoterapia, fotobiomodulación (láser), biofeedback y estimulación magnética transcraneal (TMS). Cada fase de la PFP necesita un determinado tratamiento y ese tratamiento es diferente para cada persona.
El pronóstico de la parálisis facial periférica en general es satisfactorio, principalmente cuando está bien orientado desde el inicio. En los casos donde la mejoría ha tardado más o donde hay secuelas desde moderadas a graves, el pronóstico es más reservado, pero siempre se puede mejorar.