La hidrocefalia a presión normal, también conocida como síndrome de Hakim-Adams, es una enfermedad poco conocida que afecta principalmente a personas mayores de 60 años y que, a diferencia de otras causas de deterioro cognitivo, puede mejorar con un tratamiento quirúrgico adecuado.
El Dr. Manuel Royano, neurocirujano del Centro de Neurología Avanzada (CNA), destaca la importancia de reconocer esta patología a tiempo, ya que sus síntomas suelen confundirse con otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Una enfermedad que puede confundirse con otras demencias
La hidrocefalia normotensiva se produce por una alteración en la circulación y el drenaje del líquido cefalorraquídeo, que provoca su acumulación en determinadas zonas del cerebro y dificulta su funcionamiento normal.
Según explica el Dr. Royano, esta enfermedad presenta una tríada de síntomas muy característica:
- Alteraciones de la marcha, generalmente el primer síntoma en aparecer.
- Deterioro cognitivo con problemas de memoria, atención y lentitud mental.
- Urgencia o incontinencia urinaria.
«La dificultad para caminar suele ser la primera señal de alarma y está presente en la mayoría de los pacientes», señala el especialista.
El diagnóstico precoz es fundamental
Aunque estos síntomas también pueden aparecer en otras enfermedades neurológicas, existen diferentes pruebas que ayudan a confirmar el diagnóstico y a valorar qué pacientes pueden beneficiarse del tratamiento.
Las pruebas de imagen, como la resonancia magnética o la tomografía computarizada, permiten detectar la acumulación anómala de líquido cefalorraquídeo. Además, existen estudios específicos, como la punción lumbar evacuadora, el drenaje lumbar externo o el test de resistencia, que ayudan a predecir la respuesta al tratamiento quirúrgico.
Una cirugía con resultados muy favorables
El tratamiento de elección consiste en la implantación de una válvula de derivación, que permite redirigir el líquido cefalorraquídeo desde los ventrículos cerebrales hasta la cavidad abdominal para facilitar su drenaje.
Tal y como explica el Dr. Royano, se trata de una cirugía de baja agresividad y bajo riesgo, con una estancia hospitalaria habitual de entre 24 y 48 horas y buenos resultados en aquellos pacientes que previamente han demostrado ser candidatos mediante las pruebas diagnósticas.
La mayoría de los pacientes mejora tras el tratamiento
Los resultados son especialmente esperanzadores. Entre el 80 % y el 90 % de los pacientes que presentan la tríada clásica de síntomas experimentan una mejoría después de la intervención. Habitualmente, el primer síntoma que mejora es la incontinencia urinaria, seguido de los trastornos de la marcha y, posteriormente, del deterioro cognitivo.
El especialista recuerda que el pronóstico suele ser mejor cuando el diagnóstico se realiza de forma precoz, ya que los pacientes con síntomas de larga evolución responden peor al tratamiento. Además, cuando existe deterioro cognitivo sin alteraciones de la marcha, las posibilidades de mejoría son mucho menores.
Reconocer los síntomas puede cambiar el pronóstico
Desde CNA recuerdan que la hidrocefalia normotensiva es una enfermedad tratable y que identificar sus síntomas a tiempo puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida del paciente.
Ante la aparición de dificultad para caminar, problemas de memoria e incontinencia urinaria, especialmente cuando estos síntomas aparecen de forma conjunta, es recomendable realizar una valoración por un especialista para descartar esta patología y estudiar las opciones de tratamiento.